(XI) COBRE

Quizá debiera cambiar

las tintadas tardes

de naranja y verde

por el color cobrizo

que esconde el iris

de los dos tonos

de tu luz.

 

El agua oscura que llena

el pozo de mi memoria

ahoga entre tonos de gris

la inercia del recuerdo.

 

Se me hace neutro lo vivido

mientras tú te me haces presente.

 

Se me hace liviano el pecho

mientras arreglo el desperfecto.

 

En las ciudades crecen árboles

y las luces de sus frutos

serpentean en la calma

de la sal de mi infancia

 

Ya no quedan héroes aquí dentro

sólo el yermo de la batalla.

 

Ya no hay heridas ni hay ungüentos

sólo el color de la cicatriz.

 

Sé que en mis caminos habrá piedras

pero he cambiado

las tintadas tardes

de naranja y verde

por el color cobrizo

que esconde el iris

de los dos tonos

de tu luz.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s