(XXIV) ISLA

No sé si en esta isla del cuerpo

hay cabida para dos

cuando hubo tanto amor

por centímetro cuadrado de arena

que hasta las nubes se quedaban en la orilla

de nuestro incendio repetido.

 

Depositaste en mí tus caricias

y a tus caricias les dio igual

que mi tacto no fuese suave

porque en mi tacto tus manos

guardaron los sueños

del loco que baila siempre el mismo baile.

 

Fuimos el cobijo de la juventud

y nuestros miedos no pudieron encontrarnos

hasta que nosotros los encontramos a ellos

y les miramos a los ojos

y nos devolvieron la mirada

y sufrimos la derrota

del que se ahoga en viento.

 

Cuanto más lejos me queda tu tiempo

más cerca encuentro el recuerdo

de lo que tuve entre las manos

cuando en realidad todo lo que tuve

fue sólo tiempo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s