(XXXI) MUERTE

He tenido la muerte a mi lado demasiadas veces,

he llegado a besarle la frente

y le he cerrado los ojos

bajo el tacto frío de la piel lechosa.

 

He sentido la ausencia de mis mitades

en trajes negros,

corbata negra,

zapatos gastados de futuros rotos

aliento blanco de abrazo en carne.

 

Hay muertes que son pausadas

y te miran a los ojos.

 

Hay muertes que son violentas

y te rozan la mejilla.

 

Para mí la muerte es amarilla

hinchada de estómagos

sangre vertida sobre azulejos húmedos.

 

Me he preguntado cómo me encontrará a mí.

 

Qué será de mi tinta cuando yo no esté;

qué será del tiempo que he dejado atrás

del recuerdo en mi olvido,

qué será de las bestias que habitan en mis huecos

saldrán libres del infierno

o llegarán limpias al cielo de mis dientes.

 

Qué será de mí

cuando yo ya no.

 

Qué será de todos los instantes de los que estoy hecho

y en dónde quedarás tú.

 

Adónde irá tu recuerdo

cuando yo ya no.

 

Qué será de nosotros

en el último aliento.

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