(XLIX) HÍGADO

Si digo que he vomitado muerte

es porque antes la he masticado.

 

Y la he tragado.

 

Pero la muerte

no quiere ser digerida.

 

La muerte es un pedazo de hígado

en un charco de sangre.

 

Las escaleras del desván

y el ventanuco a medio abrir

por el que apenas entra luz.

 

Lágrima negra

silla negra.

 

La muerte es mi estómago

rebelándose a la razón;

son mis huesos con cuchillos

son las flechas con tu nombre.

 

Dónde cabe un corazón latente

dónde la luz de unos ojos

dónde

el aire de una boca.

No en un ataúd.

En un ataúd no cabe tanta vida.

 

¿En qué lugar exacto existes ahora?

¿En qué lugar

más allá de mí

te encuentras ahora?

 

He vencido a los fantasmas

que habitan mis ausencias.

 

Pero todavía no he olvidado

el sabor del silencio,

la sangre derramada,

el color amarillo.

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