(LI) CUCHILLO

Cuántas veces habrá muerto el cuchillo

con su hoja pulida

en mi reflejo.

 

Deseo el olvido

y se clava

desando el camino

en el que ha muerto un pájaro

y han volado sus plumas.

 

Se clava hondo.

 

Se me hace presente la ausencia

y clavo el cuchillo

en la parte del cuerpo que todavía recuerda

noches de musgo y tierra pulida

cantos de arena en la playa apagada.

 

Se me hace eterno el momento

en el que me elevo por encima del rostro

caída la noche en purpúreo silencio

la hoja, la rama, el tronco,

el silencio que duermo en la frente.

 

Mira mis manos,

¿cuánto amor ves?

 

Están vacías de tierra

había un reloj de arena en el hueso

pero la arena era infinita

caía infinita

por la curva infinita.

 

Están vacías de agua

había una clepsidra en las líneas

pero el líquido era infinito

caía infinito

por el borde infinito.

 

Mira mis manos,

fueron tuyas,

¿qué ves?

 

Un cuchillo de filo azulado

el luciente resplandor

apaga la herida

y lo clavo hondo

en la parte del cuerpo

que todavía recuerda.

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